miércoles, 1 de enero de 2014

MÁS SOBRE NUESTRO PROYECTO PLÁSTICO


Como hemos mencionado, nuestro proyecto plástico se centra en el pueblo de Fuente Vaqueros y queremos dejar constancia de algunos puntos clave del pueblo que alimentan e inspiran nuestro trabajo, basado en la poesía que esta íntimamente relacionada con la vegetación de este lugar tan singular.

Las siguientes líneas son extraídas del libro "Pequeña historia de un pueblo: Fuente Vaqueros cuna de García Lorca" del artista local José salobreña.


"La vega de Fuente Vaqueros está enclavada en una depresión de origen tectónico intercalada dentro de la Cordillera Bética, de modo que se encuentra situada en uno de los sitios más privilegiados de la Península Ibérica.
Su suelo ofrece acumulaciones de materiales blandos, arcillas, limos, conglomerados, sobre los que se puede encontrar suelos de inmejorables condiciones para la agricultura. Este terreno es franco y magníficamente equilibrado en arcillas y arenas, y por lo tanto de estructura llana. Está bien
dotado de sustancias minerales, especialmente potasio y calcio, pero, como en casi todas las zonas que sufren de aridez, tiende a tener un déficit en materia orgánica de modo que se transforma pronto en sustancias minerales. Las elevadas temperaturas y la abundancia de residuos vegetales muy ricos en nitrógeno, que son atacados muy rápidamente por los microorganismos, son los factores que aceleran, en exceso, el proceso de transformación de la materia orgánica; de ahí que estos suelos tengan unas ciertas deficiencias en ella.
El clima no es sin embargo tan favorable. Sus temperaturas acusan la continentalidad que le imponen sus barreras montañosas.
La imagen clásica de la Vega: el Genil. Este, haciendo de eje de una llanura extensa, vagamente redondeada, se reconoce en el paisaje por la línea de choperas. A un lado y a otro del río el paisaje es apacible, y sin embargo muy denso, de parcelas heterogéneas perfectamente labradas. Vegetación, flora y cultivos.
La llanura fue captada para el regadío, palmo a palmo, desde época musulmana. Sólo la zona más baja de ella, en la parte occidental de la Vega, allí donde la capa freática se aproxima a la superficie hasta encharcarla en algunos momentos del invierno, era en el siglo XVI una reserva forestal de carácter natural mientras el resto estaba ya ganado casi totalmente para la agricultura.
Pero, incluso ese reducto de álamos, sauces, mimbres que crecían de manera espontánea sobre el suelo húmedo del fondo de las llanuras, se iba también a conquistar para el regadío a partir del siglo XVIII. Fuente Vaqueros, situado en el corazón de esta Vega, debió ser una mezcla de sauces, chopos, olmedas y zar zales.

Se conocen gran cantidad de plantas que brotan naturalmente muchas traídas por el viento y las lluvias. Se enumeran algunas de estas con el nombre que aquí le asigna el campesino: jaramagos, zajareñas, perejilillo loco, estrevecicas, cardonchas, florecillas de mayo, cerrajas, té loco, vinagreras, zarzamoras, tréboles, grama, matranzos (de la familia de la yerba buena), ortigas, carretón, lecheras, carcutas, unillos, pamplinas, pinillos, pata de gallina, verdolagas, lentenes, aceites (estas dos últimas sirven para pienso de conejos), cenizos, mocos de pavo, tembleques, caillos, lenguas de vaca, jopos, jopos de zorra, bayicos, emborracha cabras, berros, hinojos, castañuelas, aneales juncales y otros igualmente populares.

Existe una determinada predilección en cuanto al cultivo de plantas o flores de jardín que son pecualiares en la tradicción del pueblo. Predominando como más interesantes: lírios (también brotan de forma natural en acequias y en laderas de los ríos), azucenas, magnolias, clavelinas, jazmines, madreselvas, yerba-luisa, albahaca, pluma de Santa Teresa, manto de la Virgen, verbena, alegría de casa, arrayan, amapolas (antiguamente existía la amapola campestre o adormidera, esta se le daba a los niños cuando padecían dolores o para tranquilizarlos), espino real, rosales (entre varios tipos de estos el más corriente es el denominado rosal de pasión), espuelas de caballero, sanalitó (se aplicaba para curar las heridas); etc.

También existen esporádicamente una gran variedad de árboles frutales de tradición en Fuente Vaqueros: granados, membrillos, nogales, caquis, higueras, sirviendo la mayoría como señalización de linderos o como sombrajes en parcelas y casas".

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